Alber es un gato birmano. Muchos lo confunden con un siamés por las tonalidades marrones de su pelo y sus extremidades más oscurecidas. Pero no, es de una raza llamada Birmana y se caracteriza por tener un pelo muy muy largo. Al nuestro, pobrecito, le han salido rastas por el bajo vientre del mogollón de pelo que tiene y de lo indomable que es. El pelo y el propio gato que no se deja cepillar.
En invierno parece aumentar su volumen. Y no sólo por todo lo que come, que lo hace, si no por la melena que le crece en torno a la cabeza, como a un león y que le distingue de otras razas.
Aquí lo tenéis, con su melena al viento.
Alber y la papelera 
Parecía imposible, incluso peligroso, juntar a dos gatos macho en un mismo territorio, el de Alber en este caso. Euri, el intruso, se mostraba más incómodo y gruñón: no conocía el terreno, ni a los gatos que le rechazaban por extraño. Sin embargo, gracias al buen talante de Alber, macho tranquilo y cariñoso, las presentaciones cara a cara fueron posibles.
El gato Euri, sólo en su habitación, no hacía más que reclamar con cabezazos en la puerta que le dejaran salir. Sentía claustrofobia. Ante el temor de que se volviera majara y que destrozara la puerta de madera, la Ama decidió dejarle pasear por el resto de la casa aún a riesgo de toparse con los otros dos gatos. Lo sorprendente es que no pasó absolutamente nada. Si lo hubieramos sabido antes...
Alber se mostró encantado de poder hacer un amigo para jugar y la niña, como apenas reacciona a ningún estimulo, pues ni se inmutó. Ahora es el día que Euri y Alber se separan. Tampoco es que se hayan hecho grandes amigos, pero habían llegado a un grado de convivencia tolerante. A veces Alber le provocaba a Euri, pero éste se mostraba reacio a responder a las bromitas.

Alber observa a Euri al fondo de la cocina
Al menos la experiencia habrá servido para demostrar que dos gatos macho que no se conocen entre sí pueden llegar a tolerarse en un mismo espacio de convivencia.
Aunque creemos que las personalidades de cada uno influyen bastante.En este primer plano de las patitas de Albert se ve, como buen birmano, la cantidad de pelo gris que le rebosa entre las patuquis

EURI YA SE HA ATREVIDO A SACAR EL MORRO DE LA HABITACIÓN EN LA QUE HA PERMANECIDO AGAZAPADO HASTA AHORA. SE HA ASOMADO AL BALCÓN Y SE HA DADO SU PRIMER PASEILLO. DE MOMENTO, LA ALFOMBRA AZUL LE ENCANTA Y SOLEMOS ENCONTRARLE DORMITANDO EN ELLA
Afortunadamente, este es un fotomontaje ya que es poco recomendable que nuestros dos gatos se vean las caras. Euri, a la izquierda, está de visita y no acaba de acostumbrarse a su lugar de vacaciones. Albert, por su cuenta, ve cómo su territorio está siendo invadido por otro macho que además no tiene muy buenas pulgas...

¡HOLA A TODOS!
Os presento a nuestra gatita Misha. Está un poco mayorcita, pero se porta muy bien y es muy tranquilita
